El entorno de Tiedra se tiñe de morado con la floración, “una de las plantas más conocidas y reconocibles de nuestra cultura”, aseguran desde el centro de interpretación de lavanda

Foto: Campos de Lavanda en Tiedra.
Llega el verano y con él la floración de la lavanda, que tiñe de morado el campo vallisoletano. En el Centro de Interpretación de la Lavanda de Tiedra muestran este cultivo agrícola desde hace más de 20 años con el que buscaban una alternativa a los cultivos que suelen plantarse por Castilla y León (cebada, trigo…). Esto tuvo un gran impacto turístico lo que llevó a la apertura de su centro en 2019, el primero dedicado al mundo de la lavanda en España.
En un viaje a Francia observaron los cultivos del país dándose cuenta de que el terreno francés y el que tienen en Tiedra no era muy dispar, probaron con varios tipos hasta que dieron con la lavanda y el lavandin. Esta elección fue por varias razones, entre ellas que en ese momento el mercado de aceites esenciales procedentes de esas plantas era muy interesante. Además, «la lavanda es considerada por el centro «una de las plantas más conocidas y reconocibles de nuestra cultura», califica Luz Ruiz, directora del centro de interpretación.
Desde este complejo se encargan de divulgar que el aceite esencial de lavanda tiene muchas cualidades. «Es un relajante natural que se suele utilizar para dormir mejor, antiséptico y antifúngico. Se puede utilizar para gran cantidad de cosas». Divulgan lo que hacen, cómo lo hacen y los beneficios que esto tiene a través de diferentes actividades que ellos mismos preparan.
«La gente nos preguntaba que si era una fábrica de colonias, y nosotros teníamos que explicar que en realidad es una destilería de aceites esenciales de lavandas y lavandines», dice Ruiz. Es por eso que decidieron profesionalizarlo y hacer de ello un proyecto turístico.

Foto: Campos de Lavanda en Tiedra.
Ofrecen visitas los 365 días del año bajo reserva, que rondan entre diez y quince euros. Ambas propuestas cuentan con una visita guiada por el centro y por las destilerías de interpretación, pudiendo disfrutar del proceso de creación de esos aceites y de unas vistas espectaculares al campo de lavandas que tiñe de morado el paisaje. La diferencia se encuentra en los meses en los que sí reciben visitantes pero la lavanda no está en flor, para esos momentos desde el centro han implementado una visita a través de realidad virtual para que todo el mundo sea el mes del año que sea pueda ver los campos repletos de esta flor, también cuentan con una zona de photocalls para que los visitantes puedan fotografiarse en ellos.

Foto: Campos de Lavanda en Tiedra.
«Para que la gente pueda ver el campo durante todo el año, nosotros decidimos desarrollar una realidad virtual que se visiona a través de unas gafas, para que una persona que viene en marzo a visitarnos, pueda ver los campos en flor.», explica la directora del Centro de Interpretación de Tiedra.
Ahora en verano suelen atraer a mucha gente, ya que en esta época visitar el centro es un «espectáculo a nivel visual y sensorial» en el que se intentan combinar los cinco sentidos. «El olfato, la vista, el gusto, el oído y el tacto, un poco todo, para así disfrutar de la experiencia con la lavanda en su totalidad» señala.
Realizan actividades para disfrutar dentro de los campos, mindfulness entre los cultivos en flor, hacen un ‘lavandeo‘ que consiste en tardeos, fiestas que suelen hacerse en horario de tarde, entre lavanda y ofrecen diferentes aperitivos, entre ellos una cerveza artesana de lavanda, un helado de la misma o limonada, que se pueden adquirir en su ‘lavandeta‘, un food truck que incorporaron hace un par de años como un añadido a las experiencias de todos los que visitan el centro para disfrutar del campo.
Se dedican a hacer todo tipo de actividades, y han empezado a organizar talleres de cosmética natural para animar a la gente a venir, no sólo durante el periodo de floración , y así hacer ver que este tiene muchos beneficios que ofrecer.
En las visitas reciben grupos diversos, desde excursiones escolares hasta asociaciones. El recorrido hacia el mundo de las lavandas pasa por seis tipos de salas diferentes: botánica, historia y cultura, naturaleza, lavandicultura, destilación y extracción de aromas, naturaleza, aroma y emoción, y perfumería, higiene, salud y bienestar. «Estas estancias nos permiten acercar este cultivo al mundo».
Noticia completa en: Diario de Valladolid


